La araña teje despacio su tela en la esquina del cuarto iluminado por la
lámpara rojiza. Con paciencia, sabe que su trabajo será beneficioso para ella y
su familia, si lo realiza con esmero y tranquilidad. Aprovecha el calorcito de
la hornalla encendida en la cocina. No hay mucho más espacio en el
mono-ambiente. Los rincones son dueños de una comodidad difícilmente de explicar.
Otorgan una cálida belleza, regocijo de saberse dentro de casa. Afuera, el
desastre. En el interior de un lugar cuadradamente cerrado, la paz.
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Pocos minutos
Mi campera de cuero le quedaba pintada, como si hubiese estado diseñada exclusivamente para ella y durante todo este tiempo yo fui el encargado de guardársela en mi placard, para cuando llegase finalmente esta noche. El frío era de terror, en la calle no había autos y la mañana remoloneaba en el horizonte. Apenas unas botellas llenas sobre la mesa, el resto de la bebida bien distribuida entre cada uno de los invitados. Quedaba poca gente, pocas neuronas lúcidas.
La fiesta se apagaba, pero todavía se oía la música que llegaba desde el quincho. En el jardín, Florencia se reía. Me miraba a la cara y algo le causaba gracia. Estábamos sentados juntos, en aquel banco de plaza - no me lo olvido más -, cerca, bien cerquita. A ella la notaba alegre, algo así como entusiasmada, eso me dejaba tranquilo. Nos habíamos besado por primera vez minutos antes de que empezara con su risita. Después le dio frío estar afuera y me pidió mi campera. Podría decir que estas secuencias crearon un momento perfecto, al menos fue lo más cercano a eso, aunque en verdad presiento que tan solo reinó por un instante la armonía, nada más.
La fiesta se apagaba, pero todavía se oía la música que llegaba desde el quincho. En el jardín, Florencia se reía. Me miraba a la cara y algo le causaba gracia. Estábamos sentados juntos, en aquel banco de plaza - no me lo olvido más -, cerca, bien cerquita. A ella la notaba alegre, algo así como entusiasmada, eso me dejaba tranquilo. Nos habíamos besado por primera vez minutos antes de que empezara con su risita. Después le dio frío estar afuera y me pidió mi campera. Podría decir que estas secuencias crearon un momento perfecto, al menos fue lo más cercano a eso, aunque en verdad presiento que tan solo reinó por un instante la armonía, nada más.
sábado, 26 de mayo de 2012
Inventario
Cuando busqué en mi cajón
algo para darte comprobé que solo me quedaban viejos recibos, algunos impuestos
vencidos y muchas tarjetas personales sin nombre. En mi placard, solo pulóveres
y gorros de lana esperando al invierno. En mis bolsillos, hilos deshilachados.
En la alacena, dos saquitos de té irlandés. En la ventana, un cielo nublado.
En mi cama, un pequeño espacio para que entres en silencio. Nada. No tengo más nada. Si ni el espejo es generoso conmigo. Si ni los perros me ladran cuando camino. Solo
esto que ves, si es que podes apreciarlo. Una espalda que apenas sostiene una
remera, dos piernas que te buscan y estos pies cansados con zapatillas de
suelas gastadas. Nada. No tengo más nada. Apenas mi alma que se expresa
en palabras, estas manos y esta voz, para aunque sea poder darte una canción de
amor.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Inseguridad
La inseguridad o el miedo a vivir,
directamente. Sin término medio, el mundo está cada día más lleno de personas
que prefieren encerrarse antes que salir a hacer sus cosas. Claro que a nadie
le gusta que le metan la mano en el bolsillo. ¡Caramba! Que atropello a la
propiedad privada. Pero día tras día nos roban legalmente decenas de
inescrupulosos que nos llenan de mentiras. Mirá si un pibe, con un
destornillador o un cuchillito, puede hacernos más daño que una multinacional.
Ja. ¡Patrañas!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)