viernes, 15 de abril de 2011

Pensar en libertad



Ser libres es determinar sobre nuestra propia intención y no bajo la exigencia de condiciones impuestas por alguien o algunos. Sin embargo, quién puede afirmar que experimenta la posibilidad de no dejarse persuadir. Nadie puede avanzar si primero, medianamente, no sienta las bases para la continuidad. Aceptar condiciones no resulta del todo un acto libre, pero ciertamente es necesario en algunos casos. El sentido es darse cuenta que uno actúa en base a lo encomendado, por más chiquito que sea. La fatalidad es creer que nos movemos de acuerdo a nuestra propia voluntad, cuando en realidad no somos más que el reflejo de la puesta en marcha de un plan diseñado por otros. Por más intencionado o inconsciente que sea el dominio de quién nos ordena, no darse cuenta que nos comportamos de acuerdo a sus estándares, y no a los nuestros, es coartar de manera insoslayable nuestra preciada libertad intelectual.

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